viernes, 28 de agosto de 2009

La Luna

Anoche, a pesar de tener sólo la mitad de su cuerpo encendido, la luna presentaba este majestuoso aspecto a través de mi cámara. Sin trípode, sólo apoyada en el alféizar de la ventana, conseguí esta instantánea. Tras un buen rato con el culo en pompa y los ojos escocidos, decidí verla desde la cama mientras esperaba que se acercara más al horizonte y hacer más fotos. Con la cámara colgada para no olvidarme me tumbé..., y me dormí! Cuando desperté ya se había ido a dormir, yo hice lo mismo.
Mientras hacía las fotos recordé un poema de Mariano Estrada que habla de que ya nadie mira a la Luna, y yo le quiero decir que sí, que hay románticos aún que se deleitan con su visión, que se abrazan bajo su luz (Aún a solas), que se encienden de pasión por su influjo, que se emocionan cuando un poeta la describe... Bueno, os dejo este precioso poema, que hable Mariano.

LA LUNA

Ya nadie mira a la luna,

la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.

Ni ya le escriben poemas,
ni ya le clavan puñales;
ya no hay tragedias de amores,
ya no hay amor, no hay amantes.

Ya pasa sola la luna,
ya pasa sola, sin nadie;
ya no amontona secretos
ni alumbra sueños, como antes.

¿Adónde fuisteis, poetas,
adónde fuisteis, amantes,
que la dejásteis sin versos,
que sin amor la dejásteis?

Ya no es de nadie, ni es luna,
la luna que ahora nos sale;
porque es un círculo sólo,
y sólo un círculo errante.

Sólo un castillo arrumbado,
sólo un recuerdo distante;
sólo una historia en un libro,
sólo una estatua en un parque.

La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.

Y es esa luna, lunero,
la misma luna, no obstante,
que tú metiste en los versos
porque era tuya una parte.

Pero los hombres son otros

y otras las cosas que valen;
y otros los ojos que miran
y otras las formas de amarse.

La luna no será luna,
porque la luna es mirarse:
asesinar con los ojos
hasta el dolor de la sangre.

Mariano Estrada
(Dedicado a Federico García Lorca)
Del libro El cielo se hizo de amor.
Os voy a contar un recuerdo de infancia que me evoca la Luna...
De muy niña la señora Barrientos, una señora muy cantarina que me cuidaba, me recitaba esta antigua canción que aprendí enseguida. Era una mujer de pueblo de los de antes y no sabía leer, yo escribía las letras de sus coplas y ella quería saber. Aún la recuerdo, se esforzaba mucho,todos los días me pedía que le pusiera muestras en una pequeña libretica que tenía y que se apresuraba a copiar con un diminuto lapicero...
"Hasta el dolor de la sangre", ¿No será que el toro Campanero presagia su triste suerte y se mete en el agua para que la luna le lleve y le salve... del hombre?

2 comentarios:

Mariano Estrada dijo...

Hola, Transi:
A pesar de dormirte, has sacado una foto preciosa. Gracias por colgar el poema (De los míos, es el que más cancha tiene en internet, sale en múltiples lugares.
Un abrazo

Transi Robles dijo...

Te envío un tierno beso 6 años despues de tu comentario.