sábado, 25 de septiembre de 2010

Nubes de atardecer

4.
Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.

Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.

Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.

Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.

Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.


Veinte poemas de amor y una canción desesperada
Pablo Neruda

Me parece que vuelo,
con el viento, entre las nubes,
mitad ave, mitad gata
-y una pizquita de mujer-
(que siempre quise ser brujita)

¡Feliz otoño!