miércoles, 15 de julio de 2009

Jugando con la luz

Le dije a la luz: no quiero
que la noche me persiga.

Y la luz me contestó:
lo imposible, no lo pidas.

Quiero que todos me vean
porque estoy desconsolada;

el amor que era mi vida,
la noche siempre lo apaga.

Ya no vendrá por la noche,
sólo brillará en el día.

Es un amor tan pequeño
que necesita alegría.

Yo puedo quererle siempre,
si hace sol o no lo hace.

Pero, es un amor tan débil
que necesita alumbrarse.