viernes, 22 de enero de 2010

Nanas de la cebolla



Joan Manuel Serrat y Alberto Cortez cantan este estremecedor poema de Miguel Hernández.
En enero de 1939 nace su hijo Manuel Miguel, a quien dedicó desde la cárcel estos versos. Miguel había recibido una carta de su mujer donde le contaba que su hijo y ella sólo comían pan y cebolla.

"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es  un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"
Pablo Neruda

3 comentarios:

Xibeliuss dijo...

Tremendo, doloroso, bello. Aunque Cortez me parece demasiado engolado.
Saludos.

Transi dijo...

He oido a varios autores y musicas varias para este poema, la versión más conocida es la de Serrat solo, era la que conocía de hace años. En esta que has oído el contraste entre las dos voces en estrofas alternativas me gusta. Además la música va "encendiéndose" hasta la estrofa séptima en que estalla, para ir descendiendo hasta la última. Hay pequeños detalles que me gustan. De todas formas, si Cortez no es de tu agrado, estás en tu derecho, a mí él solo tampoco me emociona... (Sólo "Callejero" lo hizo)
Este poema de M.Hernández sí lo hace, que es lo importante. Un abrazo.

Transi dijo...

Hace unos días oí a Joan Manuel decir que la música la compuso Alberto Cortez. Pocos lo saben.
Un abrazo, navegantes!