Yo estaba observando, con gran interés, las ardillas y los pájaros, cuando de repente vi que algo se movía en el pastizal.
Al agacharme para ver de qué se trataba, vi una ranita oculta entre el pasto. Al tomarla con la mano me di cuenta de que sólo tenía tres patas. La inesperada deformidad del animal me asustó y, dando un grito, la dejé caer.
Mi padre la volvió a alzar y me dijo:- Es una rana como todas; la única diferencia es que tiene que esforzarse más para llegar a donde está yendo.
Eso me hizo ver la ranita bajo una luz totalmente diferente y comprobé que mi padre tenía razón.
Lo que aprendí aquella tarde, a los nueve años de edad, se fue convirtiendo, con el tiempo, en comprensión, compasión y respeto. Ahora creo que después de todo no era una rana como todas, sino una rana muy especial."Del libro: "Los animales: maestros y sanadores"-Susan Chernak McElroy
Fotografías: Esquirol y Carraca: Luis Fidel
Ranita de S.Antonio: Javier Ramil
Mariposa: David Bañuls






