domingo, 20 de junio de 2010

Cardos y Cia.

Cierta vez me contó un niño que, mientras yo dormía, una oveja se puso a devorar las hojas de la corona de hiedra que engalanaba mi cabeza; y mientras comía decía estas palabras: "Zaratustra ya no eres un erudito." Después de lo cual se alejó altiva y desdeñosa. Me place estar tendido allí donde los niños juegan, a lo largo de un agrietado muro, bajo los cardos y las rojas amapolas. Todavía soy un erudito para los niños así como para los cardos y las amapolas rojas. Aún en su maldad son inocentes. Ya no soy un erudito para las ovejas. Así lo quiere mi suerte. ¡Bendita sea! Porque ésta es la verdad: he salido de la casa de los eruditos dando un portazo detrás de mí. Durante demasiado tiempo se sentó en su mesa mi alma hambrienta. Yo no estoy, como ellos, adiestrado para el conocimiento como para cascar nueces. Yo amo la libertad y el aire sobre la fresca tierra. Prefiero dormir sobre pieles de bueyes que sobre sus honores y dignidades. Soy demasiado ardiente y estoy demasiado consumido por mis propios pensamientos: con frecuencia me falta la respiración; entonces necesito salir al aire libre y abandonar los recintos llenos de polvo.(...)
De los eruditos
"Así hablaba Zaratustra"-Friedrich Nietzsche










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2 comentarios:

Choper dijo...

Creía que quien "hablaba" era Mª del Tránsito...ahora sí, ya estamos en verano, aunque para la felicidad siempre es buena época o estación en este caso.Un abrazo

Transi dijo...

La verdad es que en cuanto lo leí me sentí plenamente identificada...
Un abrazo Choper!